miércoles, 30 de mayo de 2012

Día de Canarias: 7 islas, 7 nombres de María

Virgen de Candelaria, Tenerife. Patrona de las Islas Canarias
Virgen de Guadalupe, Patrona de La Gomera

Virgen de La Peña, Patrona de Fuerteventura
Virgen del Pino, Patrona de Gran Canaria
Virgen de Los Dolores, Patrona de Lanzarote
Virgen de Las Nieves, Patrona de La Palma
Virgen de Los Reyes, Patrona del Hierro
¡Qué nadie se confunda! La Madre de Dios es una sola: María de Nazaret, la Virgen, quien, por obra del Espíritu Santo, dio a luz  a Jesucristo, el Hijo de Dios. 

Para conocerla, y amarla, hemos de acudir a la Palabra de Dios, leída en comunión de fe y amor con la Iglesia.

Las distintas advocaciones marianas son la expresión histórica del amor de María manifestado en infinidad de ocasiones y lugares, a través de diferentes vestidos, testimoniando su misión de abogada e intercesora de todos los hombres.

Con palabras sencillas lo explicaba un niño el otro día: es como una mamá que quiere dejar a los hijos una foto como recuerdo, y busca en su álbum la que mejor se adapte a la historia y al carácter de cada uno. Por eso son diferentes.

Sabiduría de los niños, (y sabiduría de las madres).

Hoy, Día de Canarias, he querido ofrecer esta sencilla galería: las imágenes de la Virgen María que los canarios veneramos en cada isla como patrona.

Detrás de cada advocación canaria hay siempre una historia de fe, una experiencia de encuentro con la gracia y la misericordia de Dios a través de la Virgen María.

Desde el comienzo de nuestra evangelización ella ha estado presente en el corazón del pueblo canario. María nos ha ayudado a creer, vivir y anunciar el Evangelio, la Buena Noticia de la Salvación.

Los canarios y las canarias acudimos a la Virgen María en los momentos de necesidad, cuando aprietan las dificultades, porque sentimos que es nuestra patrona y que nos entiende. Ella es, sencillamente, nuestra madre, signo preclaro de los rasgos maternales del amor de Dios para nosotros y nosotras.

La experiencia del amor de María la hemos llevado los canarios y las canarias allí a donde hemos ido: Venezuela, Cuba, y tantos otros lugares de la América Latina, y el mundo, tal y como lo reseñamos, por ejemplo, en la entrada: La Virgen de Candelaria en América.

Los santuarios marianos, esparcidos por todo el archipiélago, no sólo son centros de encuentro y de oración para el pueblo canario, sino que forman parte de su identidad cultural, y favorecen el sentimiento de pertenencia a esta tierra.

Desde la Clase de Religión hemos de fomentar el conocimiento de las propias tradiciones religiosas, destacando su huella en la historia y en la cultura de la sociedad local, para que el estudio que hacemos del hecho religioso, y del hecho religioso cristiano, tenga siempre como referente el contexto de situación, y refuercen el sentido de identidad y el arraigo a dicha comunidad.

La estrategia es siempre educar desde el contexto, para que el aprendizaje sea significativo.

En este sentido, el contexto canario está marcado por la presencia de María, la Madre de Dios, un referente común que nos identifica y que nos une como hijos e hijas de Canarias.

En estos tiempos de crisis, que se ha cebado con particular virulencia en la frágil economía de la Comunidad Canaria, encomendamos a la Virgen, Madre de Dios, las necesidades de todos los hijos e hijas de esta tierra, que ella renueve la experiencia de la fe, y aliente la esperanza de cuantos la invocamos como patrona y como madre. Amén.

lunes, 28 de mayo de 2012

6 cosas que deberíamos enseñar a los alumnos cuando vemos una película en clase

Todo el mundo está de acuerdo en que el cine es un excelente recurso educativo, no sólo para la Clase de Religión, sino para cualquier asignatura escolar.

Por supuesto, si en clase ponemos alguna película ello debe responder a un objetivo pedagógico definido, por lo que debe estar acompañada de una actividad que favorezca la comprensión del asunto planteado, ya sea a través de un trabajo escrito, un debate, etc. 

Además, debemos asegurarnos que el alumno/a es capaz de relacionar lo que ha visto en el film con los contenidos de la asignatura, en nuestro caso, la clase de Religión.

He observado que la mayoría de nuestros alumnos y alumnas, sobrealimentados por la TV, los vídeos virales del Internet y cierto género de películas efectistas y simplonas, necesitan educar su mirada y desarrollar su inteligencia cinematográfica. Es decir, aprender a apreciar los distintos elementos que conforman una producción audiovisual, e interpretarlos en el marco de un todo que es la Película.

Hemos de enseñar a los alumnos y alumnas a descifrar el mundo de significados que se esconde detrás de una obra cinematográfica, y su relación con el mensaje que nos quiere transmitir. 

Lo que buscamos es cultivar en ellos el gusto estético, aunque a alguien pueda sonar un tanto ambicioso.

En concreto, cuando veamos una película en clase deberíamos enseñar al alumnado a distinguir los siguientes elementos de la obra:

1. LA TRAMA: Identificar el problema principal de la película, la lucha de los personajes por superarlo, el momento de máxima tensión o clímax, y la resolución final que inaugura una nueva situación. Además, sería interesante reconocer las subtramas que se van desarrollando anejas al hilo conductor de la historia.

2. LOS PERSONAJES: Observar la caracterización, física y psicológica, de los personajes, especialmente de los protagonistas, y cuál es su evolución durante la película.  Además, podemos evaluar como los actores encarnan dichos personajes, es decir, la actuación.

3. LA FOTOGRAFÍA: Aquí tomamos nota de la nitidez, el colorido, los juegos de luz y de sombra, la perspectiva, los distintos planos, de las imágenes en el film.

4. LA MÚSICA: Llamamos la atención de los temas musicales y su aparición en las diferentes escenas de la película ¿Qué significan estos temas en el marco de la historia?, ¿qué sentimientos suscitan en el espectador?

5. LA PRODUCCIÓN: Observar los escenarios en que se desarrolla la acción, espacios abiertos o espacios cerrados, paisajes urbanos, o paisajes rurales, etc. También podemos identificar la caracterización de los ambientes, los trajes, los objetos, etc. En este apartado, deberíamos incluir los efectos especiales.

6. EL GUIÓN: Prestar atención a los contenidos de los diálogos de los personajes: lo que dicen, a quién lo dicen, cómo lo dicen, el vocabulario que emplean, los temas de conversación: romántico, filosófico, reflexivo, relativo a la vida cotidiana, etc.

La consideración de estos 6 elementos, más otros que se pueden agregar tales como el contexto histórico, los antecedentes, etc. deberían ayudarnos a contestar la pregunta fundamental: ¿Cuál es el mensaje que la historia quiere transmitir? A la cual se agregan otras: ¿Qué nos enseña la película a nosotros hoy? ¿Cómo se relacionan los temas y el problema planteado en la película con los contenidos de la asignatura de Religión?

El cine en el aula, además de ser un importante factor motivacional para los alumnos y alumnas de hoy día, usado como recurso pedagógico puede contribuir eficazmente al desarrollo de las competencias básicas, especialmente la lingüística, la social y ciudadana, la artística, la de interacción con  el medio, la de aprender a aprender, etc.


domingo, 27 de mayo de 2012

Pentecostés: Secuencia del Espíritu Santo

Un vídeo de una oración muy querida por mí: La Secuencia del Espíritu Santo. Cuando era un jovencito la llevaba pegada en la solapa de mi Biblia Latinoamericana, pues de vez en cuando se rezaba en mi grupo de oración de Santa Mónica (Caracas), invitando esa presencia consoladora del Espíritu de Jesús, la fuerza del Amor que renueva la faz de la tierra, como la suave brisa que sopla sobre estos montes de Canarias,...

Ven, Espíritu Santo,
suscita en nuestra Iglesia
la alegría de un nuevo Pentecostés.

Ven, Espíritu Santo,
sobre tantas personas que sufren:
la gente que se siente sola;
los que no pueden salir de vacaciones;
los que padecen enfermedades dolorosas;
los que no tienen un techo digno donde dormir;
los que no encuentran empleo;
los que soportan deudas agobiantes;
los que viven situaciones de violencia en casa;
los que están atrapados en sus odios;
los que han perdido la fe y la esperanza,...

Ven, Espíritu Santo,
aviva el amor que viene de Jesús,
danos un corazón fuerte y misericordioso,
 renueva tus carismas,
que resplandezca la belleza, la verdad,
la justicia, la solidaridad,
todo lo bueno, lo noble, lo digno y lo hermoso
que hay en cada hombre y en cada mujer
que pueblan la tierra.

Ven, Espíritu Santo,
revela al mundo a Jesús Resucitado,
danos un gusto nuevo por la oración,
haz que comprendamos las palabras del Evangelio,
 y que vivamos el Mandamiento Nuevo del Amor,
para que seamos testigos del Señor
 en este momento de la historia.

Sí, ven Espíritu Santo,
ven, ven, en el santo nombre de Jesús. Amén.

8 imágenes de Fano para la fiesta de Pentecostés







¡Fiesta de Pentecostés! Jesús cumple su promesa y nos regala el don de los dones: El Espíritu Santo ¡Aleluya!

En estas sencillas imágenes de Fano, el Evangelio se transforma en dibujo para comunicarnos la alegría inefable de la gracia y el amor de Dios:

Es el Espíritu Santo la fuerza, el motor, que mueve a la barca de la Iglesia, como un soplo de aire fresco que rejuvenece y empuja al Pueblo de Dios.

Es el Espíritu Santo quien nos transforma en templos vivos de Jesucristo, para que seamos los adoradores, en espíritu y en verdad, que busca el Padre.

Es el Espíritu Santo quien nos hace comprender, y vivir, las Palabras de Vida del Maestro.

Es el Espíritu Santo quien nos va transformando de día en día en criaturas nuevas, conforme a la imagen de Jesús, el hombre perfecto.

Es el Espíritu Santo quien adorna a su esposa, la Iglesia, de abundantes dones y carismas para la edificación del Cuerpo Místico de Cristo.

El Espíritu Santo, el amor del Padre y del Hijo, viviendo y morando en nosotros y nosotras.

El Espíritu Santo nos da testimonio de que somos hijos adoptivos de Dios por la fe en Jesucristo. Si nos dejamos conducir por Él, nuestra vida se irá configurando con Cristo, quien pasó por el mundo haciendo el bien, amando a los hermanos y hermanas, y haciendo la voluntad del Padre en todas las cosas.

Por eso no cesamos de pedir: ¡Ven, Espíritu Santo, y renueva la faz de la tierra! Amén.

Otras galerías de Fano: El Adviento, Navidad y Epifanía, la Cuaresma y el Vía Crucis

sábado, 26 de mayo de 2012

Here, there and everywhere: ¡Curar la soledad primera!


El joven veía caer la tarde. En el fondo del salón, una suave canción de los Beatles, claramente romántica, acariciaba sus oídos: Here, there and everywhere.

Aquí, allá, y en todas partes, el verdadero amor reclama presencia y comunión, pensó.

De pronto emergió la pregunta: - Peerooo, ¡Señor!, ¿cómo reconoceré el amor, el Amor con "A" mayúscula, cuando se presente ante mí?

Y comenzó a soñar.

Será alguien que me haga mejor, y llene de sentido los días de mi vida, se dijo, alguien a quién querer, y que me quiera, que comparta conmigo la lucha del tiempo sobre el oleaje del mar.

¡Y qué nos curemos mutuamente de la soledad primera, la que arrastramos desde lo viejos días del Génesis!

"Dijo luego Yahvéh Dios: "No es bueno que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada" (Gn 2, 18)

Sí, ¡lo necesito!, concluyó. Aquí, allá, en cualquier lugar, alguien lo necesita también. Seré, decidió por fin, la ayuda adecuada para esa persona.

El moribundo sol se colaba por el pasillo con cara de mandarina.

PD: ¿Te interesa el tema del amor? No te pierdas nuestra entrada del Día de San Valentín: El enamoramiento y su cautelas.

viernes, 25 de mayo de 2012

La pintura de Michael Birawer: ¡Ciudades que se mueven!








En mis viajes interplanetarios por la Red descubrí al artista estadounidense Michael Birawer (1971), un pintor de ciudades en movimiento, ambientes urbanos giratorios donde no falta la fuerza sugestiva de los colores puros y, sobre todo, la gente, mucha gente, personas que colman el escenario y se mueven al son de la calles. Un feliz hallazgo.

La dinámica del trazo parece evocar el zigzagueo de los graffitis.

Son ciudades optimistas, satisfechas de sí mismas, del frenético ritmo de sus lugares de reunión: el estadio, el centro comercial, los locales de vida nocturna,...A mí me hacen evocar la sociedad que retrató Aldous Huxley en su novela Un mundo feliz (1932), cuyos habitantes son condicionados para producir, consumir y obedecer.

Son cuadros de la vida moderna desde el prisma de un mundo secular y clasemediero, donde hasta los luminosos avisos publicitarios forman parte del paisaje.

Ciudades que retratan el progreso de la modernidad ilustrada, la libertad democrática que no cesó de cantar el poeta Walt Whitman, el mundo de las oportunidades que expende el libre mercado citadino.

Detrás de esta fachada tan seductora, han desaparecido las barriadas pobres, las colas de desempleados, la soledad de los mayores, o la gente que va exhibiendo sus miserias por las calles, sea que duerman en un cajero automático, o pidan una moneda para desayunar.

Los seres que habitan las ciudades de Birawer parecen vivir en confortables apartamentos con calefacción, moverse en coche, beber coca-cola, trabajar en elegantes oficinas, y contar con los recursos necesarios, y el tiempo, para salir a divertirse por las noches.

Es el American Dream, versión XXI.

Cabe preguntarse: ¿Y Dios? ¿Está ausente Dios de la optimista ciudad moderna?

La presencia de Dios en medio de las ciudades, pienso, es paradójica.

Por una parte, Dios ama la vida, el movimiento, la música, la alegría, el color, y apuesta por todo aquello que signifique un verdadero progreso para la vida humana,..la ciencia, la tecnología, el arte,...fruto de esas semillas de bondad y sabiduría que se han sembrado en el corazón de las personas, creadas a imagen y semejanza del Dios vivo.

Las ciudades representan, en muchos sentidos, ese querer de Dios.

Sin embargo, las ciudades contemporáneas, con sus luces de neón y sus grandes edificios de cristal, centradas en una visión productivista y consumista del ser humano, pueden llegar a ser claramente deshumanizantes. Cierta mentalidad relativista, el hedonismo materialista que se alza como estandarte y modo de vida, termina por atentar contra la dignidad humana, y enfermar el corazón.

No se puede vivir dignamente de espaldas a nuestra realidad espiritual.

Necesitamos volver a nuestro corazón, encontrar la senda interior, buscar la presencia de Dios en nosotros y nosotras.

Necesitamos volver a escuchar la buena noticia del Evangelio de Jesucristo. Y anunciarlo en medio de las calles, testimoniando el amor verdadero que hace realmente feliz a la gente.

Viviendo la solidaridad y el amor fraterno. En los cuadros que Dios pinta nunca se esconden los pobres, ni los que sufren. 

Para este Amor hemos nacido.

Y los cristianos y las cristianas estamos allí, en medio de la masa, para ser la levadura que la fermenta, la sal que da sabor a las calles del mundo.

Y tú, ¿Cómo percibes la presencia de Dios en medio de la ciudad?

Para conocer más sobre Michael Birawer, consulta su página Web: The Art of  Michael Birawer
Las imágenes están tomadas de esta fuente.

jueves, 24 de mayo de 2012

Veni, Sancte Spiritus de Taize: El fuego del amor


Nos vamos acercando a la solemnidad de Pentecostés, la fiesta del Espíritu, el broche de oro de la Pascua.

En medio de nuestro desconcierto ante una situación económica que no termina de enderezarse, enfrentando la tentación a la desesperanza que atenaza muchos corazones que buscan sin éxito un empleo para vivir, o que están agobiados por deudas, por enfermedades, por tantas tribulaciones y lágrimas.

La soledad de quien carece de una mano amiga donde apoyarse.

Cuando parece que las fuerzas del mal dominan los entresijos de la historia, el egoísmo de los que acumulan beneficios y prebendas aún a costa del sufrimiento, y la muerte de sus hermanos y hermanas.

Frente a la ceguera y, me atrevería a decir, el cinismo de unos gobernantes que han claudicado de su misión de servicio a los ciudadanos y ciudadanas, y sólo gobiernan a favor de la banca y del capital financiero.

Como dice Alí Primera en una de sus canciones: "El que se llena la barriga, se olvida del que no come".

En esta hora, nosotros, seguidores de Jesucristo, desde distintos lugares, en la diversidad de lenguas y culturas que tejen nuestro mundo, invocamos al Espíritu y decimos: ¡VEN, ESPÍRITU SANTO!

Para que el Evangelio de Jesús sea, de verdad verdad, una BUENA NOTICIA para nosotros y nosotras, para Europa, para España.

Necesitamos un corazón de carne, que Dios nos infunda el Espíritu de su amado Hijo, y meta su ley de amor en nuestro pecho.

Necesitamos el carisma de la CARIDAD
Un espíritu de amor y de misericordia; de valentía para denunciar la injusticia y defender la dignidad de los seres humanos; un espíritu de fraternidad y de ternura para que nos perdonemos mutuamente, se caigan las vendas de nuestros ojos, y reconozcamos la presencia del Resucitado en todas las víctimas: los pobres, los hambrientos, los débiles, los que sufren.

¡Qué venga  El ESPÍRITU SANTO, y encienda en la humanidad el fuego del AMOR!

María Auxiliadora: vivir bajo el auxilio de María, auxiliar a los hermanos






Hoy celebramos en toda la Iglesia la advocación de María, Auxiliadora de los Cristianos.

En María Auxiliadora, nos alegramos por la victoria de Cristo Resucitado, vencedor del pecado y de la muerte. Todas las fiestas cristianas remiten siempre, en último término, a la Pascua del Señor, la fuente de donde mana toda la vida del Cuerpo.

Los hijos de la Iglesia acudimos a María Auxiliadora en nuestras necesidades, con la confianza de sabernos escuchados y amparados por ella, nuestra buena Madre.

En la lucha contra las fuerzas del mal, que como león rugiente nos rondan buscando a quién devorar, invocamos a María Auxiliadora. Ella aplasta la cabeza de la infernal serpiente, y es nuestro escudo frente a las flechas incendiarias del enemigo.

Porque somos débiles y pecadores, invocamos a la Auxiliadora, para que nuestros corazones no se dejen seducir ni por la concupiscencia de los ojos, ni por la soberbia de la vida, ni por la vanidad de las riquezas.

Cuando se nos acaba el vino, cuando el olivo olvida su aceituna, y nos toca atravesar áridos valles de escasez, invocamos a la Auxiliadora. Ella, tesorera de las riquezas del Señor, atrae sobre nosotros el socorro divino, y adelanta la hora de la misericordia, como si una lluvia temprana nos cubriera de bendiciones.

María Auxiliadora, ven, camina con nosotros, defiéndenos, que la Palabra de Cristo abunde en nuestros corazones y la tengamos siempre en la mente, y en los labios, como una espada.

María Auxiliadora, ven, camina con nosotros, haz que el fuego de la caridad esté siempre encendido, para que hagamos lo que Él nos manda y vivamos el Mandamiento Nuevo del Amor fraterno: que nos amemos los unos a los otros como Él mismo nos ha amado.

María Auxiliadora, ven, camina con nosotros, enséñanos a ser verdaderos discípulos de Jesús, el Maestro, y que nosotros mismos seamos el auxilio de nuestros hermanos y hermanas.

Sí, María, madre nuestra, prolonga en nosotros y nosotras tu misión de auxiliadora. Amén.

Felicitaciones a todos los que en la Iglesia viven el carisma Salesiano, que los hijos de Don Bosco caminen siempre bajo la guía protectora de María Auxiliadora.

martes, 22 de mayo de 2012

Profesor de Religión: ¿un profesional carismático?

Esta tarde, cosas mías, me ha dado por preguntarme: ¿Cómo me convertí en Profesor de Religión?

Más allá de los requisitos académicos que se me exigieron en su momento, del proceso de selección que viví, de las circunstancias externas de mi historia personal, una cosa tengo por cierta: ser profesor de Religión es una vocación en toda regla.

Por distintos caminos, y de modos muchas veces insospechados, fui llamado y escogido por el Señor para cumplir una misión evangelizadora en su Iglesia: comunicar los contenidos de la fe cristiana a los jóvenes en el marco de la institución educativa, en diálogo con la ciencia, con la cultura y con las grandes cuestiones que se debaten en el corazón del hombre contemporáneo.

Al llamarme a este ministerio eclesial se me dio una gracia particular: el carisma de la enseñanza, un don del Espíritu Santo que me capacita, y me empuja, para el cumplimiento de la tarea que se me confía.

En realidad, el gran protagonista del trabajo docente es siempre el Espíritu Santo. Nosotros, los profes, simplemente, intentamos secundar su acción: ¡somos sus colaboradores!

Enfrentamos los desafíos y las dificultades inherentes a nuestro trabajo con la gracia y el consuelo del Espíritu Santo.

El Espíritu Santo nos infunde su ciencia, nos comunica palabras de vida, despierta nuestra creatividad, aviva en nosotros y nosotras el amor por los chicos, sostiene nuestro compromiso, nos levanta cuando estamos desanimados.

¡El Espíritu Santo es nuestro aliado! 

El Espíritu Santo, el amor del Padre y el Hijo viviendo en nosotros y nosotras.

Por supuesto, esta dimensión carismática de nuestra vocación, se integra con nuestro perfil profesional: el dominio científico-técnico de la didáctica de unos contenidos que hemos de conocer relativos al hecho religioso, especialmente en lo concerniente al cristianismo, y la utilización de una gran variedad de recursos para el logro de nuestros fines pedagógicos.

Queda aclarado, los profesores de Religión no somos simplemente gente piadosa como piensan algunos no sin malicia, somos profesionales de la enseñanza como los que más, especialistas en un área concreta del conocimiento humano: las ciencias religiosas, y, especialmente, la Revelación Cristiana y su Tradición (con T mayúscula, por favor).

Ambas dimensiones, la carismática-vocacional y la profesional, se funden en el quehacer diario del profesor o la profesora de Religión.

La Clase de Religión se renueva continuamente al batir de estas dos alas: creciendo profesionalmente en calidad y rigor técnico; y profundizando en nuestra respuesta al llamado del Señor, viviendo el Evangelio, en actitud de verdadero discípulo, o discípula, de Jesucristo.

Siendo amigos, yo diría cómplices, del Espíritu Santo, el regalo que el Padre siempre nos concede en la persona de su amado Hijo Jesús. Amén.

El Espíritu Santo: Yves Congar


El conocido teólogo francés: Ives Congar, uno de los protagonistas del pensamiento cristiano del siglo XX, escribió todo un tratado teológico sobre la Tercera Persona de la Santísima Trinidad: El Espíritu Santo

Ahondando en las fuentes de la revelación bíblica, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, y en la Tradición de la Iglesia, analiza la acción del Espíritu Santo en la economía de la salvación cristiana, su acción en la Iglesia y en el mundo, y en la vida personal de cada creyente.

Vivimos hoy la hora del Espíritu, por eso este estudio, que ya tiene sus años, sigue vigente: necesitamos como Iglesia seguir profundizando, iluminados por la ciencia teológica, en la gracia inefable que se nos ha dado en el don de los dones de Dios: El Espíritu Santo.

Que el mismo Espíritu Santo, que procede del Padre y el Hijo, que es el Amor del Padre y el Hijo, inflame nuestros corazones y encienda en nosotros y nosotras el deseo de Dios.

EL ESPÍRITU SANTO: DESCARGAR

domingo, 20 de mayo de 2012

Contra la cultura del dinero

No deja de hablarse del déficit, de la deuda, de las altas operaciones financieras, pero se evita hacerlo del sufrimiento de los que no tienen nada, de la pobreza creciente de jóvenes y ancianos, del envilecimiento del mundo.

“Dios mío, ¡qué saltos me haces dar!”, eso dijo la rana a su Creador. Según Chesterton, la pobre estaba tan maravillada con esa facultad de su cuerpo que no podía dejar de celebrar cada brinco que daba. Para el escritor inglés el que en los cuentos maravillosos haya manzanas de oro, ríos de miel, pájaros que hablan y árboles que cantan, solo es expresión del asombro que experimentan los niños al contemplar el mundo por primera vez. Su asombro ante la manzana que cuelga pletórica y olorosa de una rama, ante el arroyo que corre tembloroso a sus pies o ante el pájaro que inesperadamente se posa a su lado como si viniera a decirle algo. Ese mundo de oro y joyas preciosas, de príncipes y princesas, de objetos mágicos y bodas perfectas tiene que ver con el deseo de transfiguración que anida en el corazón humano. Navigare necesse est vivere non necess, solía decir de Isak Dinesen. No basta con vivir, queremos que nuestra vida tenga sentido, se transforme en algo valioso, en una historia que merezca la pena contar a los demás.

Lo maravilloso nos hace hablar. Tiene que ver con el principio erótico. Nos dice que no estamos solos, que la vida es una corriente inmensa que compartimos no solo con los otros individuos de nuestra especie, sino con los animales y los bosques, con las dunas de los desiertos y los cielos salpicados de estrellas. Nuestro mundo ha dado la espalda a lo maravilloso y solo el dinero parece tener en él poder para dar valor a las cosas. Estos días el Gobierno ha anunciado una amnistía a los defraudadores. Por ella, no solo se les va a permitir sacar a la luz el dinero que ocultan, sino que se les premiará permitiendo que paguen por él un porcentaje muy inferior al que les corresponde. Es una medida excepcional, nos dicen, ya que el Estado necesita dinero. No importa saber de dónde viene el dinero, ni por qué lo han tenido escondido, todos se comportan como si este tuviera el poder de bendecir a los que lo tienen liberándoles de la culpa y la responsabilidad. Y no son solo algunos políticos y tecnócratas los que piensan así. La sociedad entera vive entregada al gran dios del dinero. Pueblos perdidos compiten entre ellos porque se ponga en sus verdes prados cementerios nucleares, los hortelanos venden sus tierras para construir bloques de viviendas que arruinarán la belleza de la costa, o comunidades como Madrid y Cataluña compiten por acoger en su territorio un emporio de casinos, privilegios fiscales, prostitución y profunda vulgaridad, y todo ello para conseguir que el dinero fluya a sus cuentas bancarias. No deja de hablarse del déficit, de la deuda, de las altas operaciones financieras, pero se evita hacerlo del sufrimiento de los que no tienen nada, de la pobreza creciente de jóvenes y ancianos, del envilecimiento del mundo. Tampoco se habla de la pérdida de esa capacidad de los hombres antiguos de transformar en relatos los mínimos acontecimientos de sus vidas. Es la maldición del dinero, que petrifica cuanto toca, como bien se explica en la historia del rey Midas. El relato abre el mundo, el dinero lo cosifica. Y lo maravilloso es vivir en un mundo sin cosas.

Cuando en El festín de Babette las señoras descubren que esta se ha gastado todo el dinero que ha ganado en la lotería en prepararles aquella cena inolvidable y la preguntan qué va a hacer ahora que vuelve a ser pobre, Babette les contesta orgullosa: “Una artista nunca es pobre”. Y es cierto: tiene el poder que le concede su imaginación. Deberían ponerse en los colegios e institutos las películas de John Ford, deberían verlas sobre todo nuestros políticos de derechas y nuestros banqueros. Es raro que en una película del director americano no haya un baile. La cultura del dinero, por boca de Margaret Thatcher, afirma que solo hay individuos y que la sociedad no existe. Pero en los bailes de John Ford late siempre la idea de una comunidad, y de que aquello que le pasa a uno solo de sus miembros afecta a todos los que forman parte de ella. John Ford pertenece a lo que Eugenio D’Ors llamó la familia de los genios claros, la familia de Homero y los grandes pintores renacentistas, de esos “seres dichosos que van de la sombra a la luz sin esfuerzo, que tienen el don de la luz”. En una escena de Corazones indomables la protagonista ve a su esposo, contemplando a su hijo dormido, y conmovida por el regalo de este momento de paz en un mundo lleno de traiciones y muertes, se sienta en las escaleras y exclama: “¡Dios mío, haz que todo permanezca así para siempre!”. Lo maravilloso nos enseña a ver lo más cercano con los ojos de la gratitud y el asombro, los ojos del que ve la belleza del mundo y quiere cuidarla. En La pata de la raposa, de Pérez de Ayala, puede leerse: “Me habló usted siempre de las cosas extraordinarias con tanta naturalidad, que yo me veía obligado a aceptarlas como cosas naturales, y de las cosas naturales con tanta intensidad, que yo descubría en ellas nuevos sentidos”.


John Keats decía que el poeta debía estar con los pies en el jardín y con los dedos tocando el cielo. Los antiguos relatos cumplían esa función, eran un puente entre lo divino y lo humano, entre el mundo de sueño y el mundo real. Lo maravilloso es abandonar el mundo de los dogmas y habitar el tiempo del relato, que es el tiempo de la contradicción y la libertad. Y no podemos vivir sin relatos, aunque los hayamos olvidado. Viven a través de nosotros, son el humus del que nos alimentarnos, la savia que protege nuestros pensamientos. La historia más realista de nuestros días encierra ecos de esas historias eternas. Todos los que en estos días han sufrido ante la fotografía del safari africano de Juan Carlos, han vuelto a contar en el mundo la historia del arca de Noé, salvador de los elefantes. Una pareja de enamorados entona cada noche el Cantar de los cantares, aunque nunca lo hayan leído. Una niña pequeña que imita a su madre, es como la ninfa Eco cuando loca de amor repetía por el bosque las palabras de Narciso. Los relatos de Las mil y una noches no hablan de un mundo ajeno al que conocemos, sino de esas otras vidas que hay en cada uno de nosotros. Miles de niños nacen en el mundo cada día, y miles de mujeres se enfrentan a esa experiencia única que es tener un hijo, y sin embargo apenas se las presta atención. La historia de María y el ángel nos permite interrogar ese instante, preguntarnos qué sucede de verdad en él. En cierta forma, cualquier mujer, al tener el niño que desea, vuelve a contar en el mundo la historia de María y su hijo y en su silencio cuando le contempla dormido en sus brazos está su gozo por el milagro de su nacimiento y su temor a todo lo malo que pueda sucederle.

Los viejos relatos no nos alejan del mundo, lo vuelven habitable y común, lo llenan de sentido. En sus reportajes sobre el juicio al juez Baltasar Garzón, por los crímenes del franquismo, la periodista Natalia Junquera nos contó en este mismo periódico la historia de una pobre niña a la que llamaban “la hija del hojalatero que tiraron a los pozos”, y que con 90 años aún seguía recordando a su madre y a otras mujeres del pueblo llevando a escondidas flores a los pozos porque no sabían dónde estaban los cuerpos de sus maridos e hijos asesinados. Lo maravilloso es empeñarse en seguir llevando flores a los pozos aunque la razón nos diga que no sirve de nada.

Escritor Español 

 

 

 

Fuente: Periódico "El País" 

           

sábado, 19 de mayo de 2012

5 lecciones peligrosas que nos enseñaron en el colegio

Ayer pasé por delante de mi colegio, ya que he vuelto a vivir en el barrio de Madrid donde crecí, y empecé a recordar como nos educaban en aquella época. Recordé a los profesores y la forma en que nos dirigían. No se cortaban a la hora de determinar quienes eran “los buenos” y “los malos” como si se tratara de una peli de vaqueros. Establecían criterios básicos de “blanco o negro” y se olvidaban muchas veces que el mundo está creado por millones de colores, formas, ideas, opiniones y comportamientos.

Pensando en lo que nos enseñaban, he llegado a la conclusión de que ha habido algunos aspectos importantes que en mi caso he tenido que “desaprender” para salir adelante en la vida, en el trabajo y con las relaciones personales:

Las personas que mandan tienen todas las respuestas - En aquella época no era correcto discutir y argumentar con el profesor. La comunicación ocurría en una dirección y si intentabas argumentar su discurso, los profesores generalmente se sentían atacados. Aprendimos la lección de “no discutir con tu jefe, aunque no tenga la razón”.

Los mejores y más brillantes siempre siguen las reglas – Está claro que debe ser muy difícil tener en clase a un montón de niños de forma ordenada si no les enseñas y “obligas” en cierto modo a cumplir las reglas, sin embargo a lo largo de la vida desarrollamos la intuición, que nos ayuda a decidir cuando es más o menos conveniente romper las reglas para conseguir mejores resultados. Cuando éramos niños nos recompensaban por ser perfectos subordinados, ignorando el desarrollo de la capacidad creativa.

Lo que dice el libro es siempre verdad – Si en aquella época no podíamos cuestionar y argumentar con los profesores, entonces era prácticamente imposible pensar que a veces los libros tenían una opinión partidista o sesgada de la realidad.

Solo hay un único camino hacia el éxito – Se llamaba universidad. No había otra alternativa atractiva. Nadie hablaba con orgullo de las profesiones manuales, técnicas o artísticas. No se mencionaba la posibilidad de empezar empresas. La única salida viable era sacar buenas notas para ir a la universidad.

Los tests estandarizados miden tu valía – Antes parecía que los que sacaban buenas notas valían más que los que suspendíamos. Todo se medía por el mismo rasero y por supuesto no se potenciaban las capacidades personales e individuales que cada persona pudiese poseer.

Lo que me pregunto realmente es ¿Esto ha cambiado hoy en día? Me encantaría que opinéis.

Alberto LorentePublicado por Alberto Lorente









Fuente: WESLU

jueves, 17 de mayo de 2012

Oración de los maestros a San José


San José, esposo de la Virgen María, 
y custodio del Redentor, 
tú que educaste al joven Jesús 
y colaboraste en su crecimiento
en sabiduría y en gracia, 
delante de Dios y de los hombres, 
concédenos a nosotros, 
maestros y maestras, 
cumplir nuestra misión pedagógica 
con alegría y fortaleza.

Haz que siguiendo tu ejemplo, 
y guiados por el Espíritu Santo, 
promovamos en nuestros centros 
el valor de la convivencia. 

Que enseñemos, 
con la palabra y el testimonio de vida, 
el valor del trabajo como servicio, 
y ayudemos a los alumnos y alumnas 
a descubrir las maravillas de la creación, 
y los talentos que Dios ha depositado en cada uno de ellos.

Que sepamos educar en la solidaridad,
en el compromiso por la justicia, 
y sembremos en los jóvenes el deseo por un mundo mejor, 
para que el Reino de Dios acontezca cada día más entre nosotros y nosotras.

Que seamos capaces de desvelar la riquezas del camino interior, 
el inmenso valor de la dignidad humana,
la vocación a la santidad,
el tesoro de la gracia que está escondido 
en el corazón de cada ser humano, 

Que los jóvenes conozcan a Jesucristo
camino, verdad y vida, 
la luz verdadera que ilumina 
a todo hombre, y a toda mujer, 
que a este mundo viene. 
Amén.

miércoles, 16 de mayo de 2012

¡Trabajar no es un castigo!: una teología positiva del trabajo



Hay gentes que viven el trabajo de cada día como si fuera un castigo, una suerte de maldición que pesa como una losa sobre sus hombros.

Su expectativa de ser felices se reduce a las vacaciones anuales, y a los fines de semana.

Es cierto que, en los tiempos que corren, muchos de nosotros y nosotras padecemos los efectos de sistemas laborales inhumanos e injustos: bajos salarios, tareas repetitivas, sobre-explotación, precariedad laboral, ambientes desmotivadores,…

Incluso no es infrecuente que, por necesidad, nos veamos precisados a ocupar puestos de trabajo que no se corresponden con nuestro nivel de formación técnica y profesional.

Muchos y muchas, sencillamente, se dedican a actividades que no les satisfacen. Su única recompensa es la obtención de una remuneración que les permita vivir, o sobrevivir, según el caso, y poco más.

No es de extrañar que, en esas condiciones, los niveles de productividad sean francamente bajos.

Todo esto es cierto. Pero hay algo que podemos hacer.

La clave está en la actitud.

Hemos de recuperar la Buena Noticia cristiana sobre el trabajo.

El trabajo es inherente a la dignidad humana, mediante el mismo nos unimos a toda la humanidad que se levanta temprano, y se gana el pan de cada día con el sudor de su frente.

Trabajar es vivir en comunión con los otros y las otras.

El trabajo es una forma concreta de servir a la comunidad, de contribuir al bien común: un médico, un profesor, el dependiente de una tienda.

Trabajar es usar, y multiplicar, los dones recibidos de Dios, y participar en el milagro continuo de la creación.

Y aunque es cierto que exige esfuerzo, disciplina, negación de sí mismo, dedicación, trabajar es el camino que nos ha marcado Dios para que realicemos plenamente nuestra vocación humana.

Los cristianos y las cristianas, sea cual sea la tarea a la que nos dediquemos, estamos llamados a trabajar bien. Ello forma parte de nuestro testimonio como discípulos de Jesús.

Se nos pide que seamos organizados y previsivos, que asumamos una actitud  proactiva en el logro de nuestras metas, que seamos creativos, que mejoremos continuamente la calidad de nuestro desempeño profesional.

Trabajar mucho, y bien, y confiar mucho, y siempre, en Dios. ¡Ambas cosas a la vez! Es el famoso ora et labora de san Benito.

Reza y trabaja.

Es el camino que han seguido los grandes santos de nuestra Iglesia. Han dedicado largas horas al trato asiduo e íntimo con el Señor, y, paralelamente se han comprometido en un trabajo muchas veces intenso, con entusiasmo, con un gran sentido de la responsabilidad, dedicando su tiempo, su pasión, sus ganas, a la tarea encomendada.

Recordar estas verdades tan básicas del cristianismo es fundamental en los tiempos tan difíciles que nos toca vivir.

Es una cuestión de valores. El trabajo debería estar en el centro de toda la llamada cuestión social.

Es más, lo afirmo, cualquier proyecto de felicidad que no se relacione con el trabajo, yo lo tengo siempre por sospechoso.