viernes, 17 de junio de 2011

LA ORACIÓN PURA


Cuando empujados por la gracia del Espíritu Santo, entramos dentro de nuestro santuario interior, descubrimos el manantial de la oración.

Es la oración pura, la que ha sido derramada por el Espíritu en nosotros y nosotras, y que no cesa de manar desde el fondo del corazón.

El corazón, el lugar bíblico donde se revela lo íntimo de cada hombre, es también la tienda del encuentro entre la Santísima Trinidad, y sus amados hijos e hijas.

Por eso los antiguos espirituales hablan tanto de volver al corazón, despertarlo, para que ese río de oración estalle como un torrente de agua viva, y suba a nuestros labios, y se transforme en adoración y alabanza al Padre, en Jesucristo, por el Espíritu Santo.




Cuando saboreamos con atención la Palabra de Dios, esa Palabra hiere nuestro corazón, lo despierta, y sentimos, como los discípulos de Emaús, que un fuego nos quema las entrañas.

Cuando repetimos el Santo Nombre de Jesús, la fuerza del Nombre del Mesías es gracia divina que despierta el corazón, y hace brotar el agua de la roca.

Cuando participamos de los sacramentos, particularmente de la Eucaristía, Jesús se hace verdaderamente presente, y viene a nosotros como Salvador, como Pastor, como amigo entrañable, nos comunica sus palabras, y nos da a beber del torrente de sus delicias

Para hacer la experiencia, hay que buscar la soledad, acallar los sentidos, sentarnos a los pies del Maestro, y buscarle ardorosamente, con fe, con esperanza ciega en su gran amor, con el deseo de amar a Cristo.

Un deseo que nos purifica de tantos deseos vanos, de tantos apetitos que nos desasosiegan y perturban,.. Librarnos de la tiranía de los deseos, y entrar por el camino del corazón, en la dinámica del deseo de Dios.

Es significativo que a pesar de los secularismos a ultranza que nos asedian, seguimos sintiendo un hambre inmensa de lo espiritual, esa nostalgia de lo divino que diría el gran escritor argentino, recientemente fallecido, Ernesto Sabato.

El misterio del agua de Dios, la oración de Jesús en nosotros, acontezca en cada uno de nosotros y nosotras. Amén.

Para animarnos en este camino, he reunido en un archivo zip diversos materiales sobre el tema de la oración cristiana: una pequeña colección de breves tratados, de carácter sobre todo testimonial, que pueden ayudarnos a profundizar en nuestro camino de amistad con el Señor.

ORACIÓN : DESCARGAR

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